Esta semana Chat GPT hizo una parte de mi trabajo.
Nada de fondo, pero en todo caso me sorprendió pues, a diferencia de todo lo que hasta entonces me había dicho el Chat, esto era útil.
Para mí, un ludita que prefiere pensarse como un artesano con Macbook más que como un techno-bro, esa usurpación de Chat GPT de mis funciones prende las alarmas.
Hace seis años el mensaje era que había que aprender a programar. Hoy ya no se habla de programar, pues dicen que lo único que importa es aprender AI.
Es una carrera contra el tiempo y cuando estemos a punta de emparejarnos va a surgir una nueva habilidad indispensable.
Anoche estuve en un evento de techno optimistas. Era el único techno pesimista, pero lo disimulé bien.
Aproveché para preguntarle a Packy McCormick (que tiene uno de los newsletters más exitosos sobre tech en el mundo) qué deberíamos estar aprendiendo, si código, AI, o simplemente a sentirnos a gusto con nosotros mismos.
Ninguna de las anteriores, contestó. Para Packy lo que uno debería cultivar como habilidad esencial no es ninguna de estas tendencias modernas sino una antigua: la habilidad de escoger problemas difíciles que uno genuinamente quiere resolver.
Parafraseando a Packy, si uno programa una aplicación usando AI, va a tener muchos problemas intentando conseguir usuarios. “Buena suerte logrando que alguien quiera trabajar contigo en ese emprendimiento”. Seguramente, dice Packy, habrá 50 aplicaciones idénticas a la tuya: mucha suerte compitiendo con ellas.
La decisión inicial fácil produce una cantidad de desenlaces difíciles. “En cambio, si eliges algo difícil, entonces resolverás una cantidad de problemas difíciles de una manera única”. Si logra superar esa etapa inicial difícil, entonces uno atraerá gente talentosa que quiera trabajar con uno y no solo tendrá un producto distintivo sino que seguramente también será -realmente- algo que la gente quiera.
Hay un edge en lo difícil. En irse a la biblioteca a pasar horas leyendo revistas de los 90, cuando lo sensato sería pedirle al Chat un resumen de lo que pasó en esa época. En hacer trabajo de campo en los Llanos y averiguar cómo es la relación de los jinetes descalzos con el trabajo (¿qué tal mi futuro proyecto?).
Esa ventaja competitiva, fraguada en lo aspero que uno aprecia, es lo que nos salvará. Para todo lo demás, parece, existe la AI.
Recomendación de la semana:
Ensayo: The Great Online Game por Packy McCormick
Esta semana en Atemporal: Entrevisté a Sara Ordóñez, que fue superintendente bancaria durante la crisis del 98, sobre qué tan cerca estuvimos de una debacle, ser ministra en el 76 y luego en el 2000, y mucho más!
Esta edición del newsletter es posible gracias a COMFAMA. Me gustó un video que vi de COMFAMA en el que contaban cómo habían logrado pasar a una semana laboral de 5 días para todos sus trabajadores sin dejar de prestar sus servicios habituales (incluso en fines de semana). Con un sistema eficiente de turnos, lograron que muchas personas puedan programarse y tener suficiente tiempo para actividades valiosas: visitar familia, ocio, deporte.
Eso me parece muy valioso de COMFAMA: están constantemente poniendo sobre la mesa temas importantes para el futuro del trabajo. En esta nueva era que está a la vuelta de la esquina, los líderes de organizaciones bien harían en acudir al conocimiento acumulado en siete décadas de existencia y trabajo que tiene COMFAMA.