Me pasó en un torneo de pádel.
En la primera fase había sido de los peores. Quedé ranqueado diez de doce. Me emparejaron con el octavo peor (¿mejor?).
Nos pusieron a jugar contra el primero y el tercero.
Yo, lo juro, estaba convencido de que era un partido de entrenamiento.
Entrenamiento para ellos que -asumí- iban directo a la gran final.
Resulta que ganamos nosotros el partido. Y fuimos nosotros los que pasamos a la gran final.
Lo que es estar relajadito.
Es algo que advertía Kanheman: el performance resulta mejor cuando se está relajado.
Pasa también en las conversaciones. O bueno: me pasa también en las conversaciones. Entre más le doy vueltas a algo que quiero decir, peor suele salir. La tensión se manifiesta en la cadencia, en el tono, en las palabras que terminan saliendo de la boca y termina sintiéndose antinatural.
Estar demasiado metido en la propia cabeza, demasiado preocupado por el performance, es un problema. Y hubo unos meses largos en los que me sucedía en casi toda interacción social.
La solución, quién iba a creerlo, la encontré en un libro sobre tennis. Juego al tennis, al padel, al golf (not) y soy antitaurino (no sé), como dice la canción (recomendada abajo). El libro es The Inner Game of Tennis y tiene la tesis kanhemaniana de que hay dos seres, el intuitivo y el controlador. Durante un partido lo mejor que puede hacerse es dar rienda suelta al ser intuitivo. Confiar en que ese saque, que hemos hecho miles de veces, lo sabemos hacer. Y que el diálogo interno que nos intenta corregir en tiempo real lo único que logra es tensionarnos más.
Y nada peor para el performance que no andar relajadito.
Recomendación de la semana:
Canción: 19 días y 500 noches despues de Travis Birds y Benjamín Prado
En un álbum de homenaje a Sabina produjeron este temón.
Esta semana en Atemporal: Entrevisté a José Rodríguez Iturbe, congresista durante 30 años en Venezuela, sobre la caída de Carlos Andrés Pérez -que dio pie al fin de la democracia-, la puja de dictaduras vs democracias en ese país, el fin del chavismo y más!
Esta edición del newsletter es posible gracias a COMFAMA. Me gustó un video que vi de COMFAMA en el que contaban cómo habían logrado pasar a una semana laboral de 5 días para todos sus trabajadores sin dejar de prestar sus servicios habituales (incluso en fines de semana). Con un sistema eficiente de turnos, lograron que muchas personas puedan programarse y tener suficiente tiempo para actividades valiosas: visitar familia, ocio, deporte.
Eso me parece muy valioso de COMFAMA: están constantemente poniendo sobre la mesa temas importantes para el futuro del trabajo. En esta nueva era que está a la vuelta de la esquina, los líderes de organizaciones bien harían en acudir al conocimiento acumulado en siete décadas de existencia y trabajo que tiene COMFAMA.
Bien! a aplicarlo. Muy potente el libro. Tiene de esas lecciones que parecen muy simples pero trascienden a cualquier ámbito de la vida al que se quiera aplicar y parecen sacadas directo de un libro de filosofía griega, o de budismo.
Una bola a la vez. Concentración en el punto actual. No arrastrar lo pasado ni lo futuro. Compromiso y foco en el presente.
Confiar en el cuerpo (o self 2, en el libro). Cada entrenamiento ha llevado al momento actual. El cuerpo sabe jugar. La mente no. La intuición es más importante que la racionalidad en la cancha.
No sobrepensar. El gran enemigo es el exceso de análisis. Pensar demasiado separa al jugador del flujo. La mente juzga, duda, critica, y en ese juicio se rompe la armonía. Dejar de sobrepensar es permitir que el flujo aparezca
Estado de flow = relaxed concentration. Mente en blanco. Sin ruido. en el momento. Self 1 (racional) presente, pero quien está en control es Self 2. Es casi una disolución del ego que permite estar en el instante.
Observar sin juzgar. Los errores son parte del aprendizaje y deben ser leídos como información, no como derrotas. Menciona en algún capítulo la metáfora de criticar a una rosa cuando está apenas floreciendo. La rosa está en su plena potencia en cada instante de su existencia y es igual de estúpido criticarla cuando está en un estado temprano a criticar el revés porque todavía no se parece al de Sinner.
Jugar sin miedo. Victory is for the brave, como decía Federer. Eso implica acallar la mente y confiar en el cuerpo.
El discurso de Darthmouth de Federer complementa muy bien el libro: https://www.youtube.com/watch?v=pqWUuYTcG-o
Buenísimo, pero creo que es Kahneman, no Kanheman.