Fluctuat nec mergitur
Propongo nuevo lema para Colombia.
Cuando Hugo Chávez fue elegido presidente de Venezuela ocurrió una escena premonitoria que relata Pedro Carmona en su libro Testimonio ante la historia. Carmona visitó a Teodoro Petkoff, importante líder de la izquierda venezolana, y le preguntó quiénes eran los que llegaban a gobernar. “El equipo que verás nada tiene que ver con la izquierda lúcida que tú conoces”, le contestó Petkoff, “la gente que asumirá el poder están sacados de baúles de los 60. Son de una izquierda que nunca encontró espacios, impreparada y dogmática, la izquierda que yo llamo borbónica, que ni olvida ni aprende”. A Tulio Hernández su mentor Ramón J. Velásquez se lo dijo de una manera más cruda: “Han llegado los bárbaros”. Habían llegado los bárbaros y su objetivo era el mismo de Hitler: romper la democracia desde adentro.
La noche que Gustavo Petro fue elegido presidente de Colombia, mientras medio país estaba de júbilo, yo estaba twiteando en estado de alicoramiento. Nunca compartí el júbilo ni el anhelo de que ese gobierno cambiaría las cosas para bien; siempre sospeché que este iba a ser un gobierno al que solo le iba importar quedarse en el poder. Que su proyecto de cambio era el de cambiar la democracia por la dictadura.
Me critican porque dicen que estoy regurgitando el mismo cuento del castrochavismo, que quiero sembrar miedo en elecciones, que ya pasaron cuatro años y no nos volvimos Venezuela; denles cuatro años más y su constituyente fascista para que vean que no era por falta de voluntad sino por las trabas (las institucionales y las que se mete a menudo el señor presidente) que no pudieron llevar a cabo su cometido. Antes de que Petro fuera elegido candidato del Pacto Histórico en 2022 les preguntaban a los precandidatos del Pacto si en Colombia había democracia y los cinco respondían que no. Ahí estaban pintados. He dicho que el miedo no es tanto a Iván Cepeda como al año cinco de este régimen que desconoce la democracia colombiana. A partir de ahí sospecho que será irreversible.
Quien esté en Colombia en este momento siente la tensión electoral casi insoportable que estamos viviendo. Estas elecciones se sienten como si fueran de vida o muerte, y yo creo que así es. En busca de motivos de esperanza me vienen dos cosas a la mente.
La primera es una escena en la biografía de la viuda de Clicquot (de la champaña Veuve Clicquot). Luego de heredar el viñedo de su difunto marido, la viuda de Clicquot se había esforzado durante años por sacar adelante el negocio. Cuando por fin asomaba cabeza, la guerra -la última guerra de Napoleón- cerró las fronteras de Francia y dejó a la nobleza rusa sin champaña francesa y a la viuda de Clicquot sin sus principales clientes. Mientras esperaba a que la guerra acabara y las fronteras se reabrieran, sucedió algo peor: la guerra llegó a los campos de Champagne. Era la replegada de Napoleón y la viuda ya podía escuchar los cañones que librarían la batalla final entre sus viñas y regarían con sangre, como en la Marsellesa, el suelo francés.
Resignada ante la tormenta inevitable, la viuda echó candado a la bodega donde reposaba la champaña, trancó las ventanas de su casa, se persignó y se acostó a dormir pensando en que se despertaría a admirar la imagen épica de su viñedo en llamas.
Cuando abrió los ojos, ahí estaba ella, viva aún, y corrió a abrir la puerta de la casa. No podía creer lo que veía: su viñedo, intacto. La guerra había pasado por la puerta de su casa pero había seguido derecho. Escuchó, entonces, el canto de los pájaros.
Lo otro que he pensado es que París tiene un eslogan poco conocido: fluctuat nec mergitur. Golpeado por las olas pero nunca hundido. Se me ocurre que es un eslogan preciso para nuestro país. Mejor que el Libertad y Orden que nadie siente propio ni invoca nunca. Es el rasgo más distintivo del colombiano. En pandemia le llamaban resiliencia, pero a mí me gusta más el término aguante. El colombiano tiene aguante. Luego de ser golpeado, desde nacer, por ene mil olas, el colombiano ha desarrollado una capacidad de aguante extraordinaria. Sumados todos los colombianos aguantadores tenemos entonces un país que parece que está al borde de acabarse cada tanto y va uno y mira y, oh sorpresa, ahí sigue.
No estoy seguro de que el país aguante cinco años de chavismo y la cooptación total de sus instituciones, pero ahí tenemos al menos un rasgo selectivo en el cual confiar. Colombia no se hunde. Fluctuat nec mergitur.
Mi esperanza es que corramos la suerte de la viuda. Que nos preparemos para la noche de la tormenta, nos persignemos, y al otro día salgamos a la calle y nos demos cuenta que la tormenta pasó derecho, que el país no está incendiado, que todavía se puede conseguir champaña y que, en el silencio tras la tensión, ya se escucha al fin el canto de los pajaritos.
Recomendación de la semana:
Excelente esta entrevista a Mauricio Gaona.
Últimamente en Atemporal: Entrevisté a Marcela Melendez sobre las empresas criminales y cómo operan, la desigualdad en Colombia, la simplificación del Estado en su relación con el ciudadano y más!
Entrevisté a Gilmer Mesa sobre crecer en la Medellín de los 80, sus novelas, tratar el tema de la violencia y si hay todavía hay lugar ahí para la literatura colombiana.
Siempre creí que había una gran oportunidad en la llamada economía plateada. De hecho, hace unos años tuve el proyecto de empezar una compañía que conectara a jóvenes empezando sus carreras con personas mayores que ya tenían un importante recorrido vital y los podían guiar en sus carreras.
Nunca la hice.
Banco Popular, en cambio, sí está sintonizado con la gran oportunidad de la economía plateada. Por eso ha diseñando productos financieros pensados específicamente para quienes están arrancando la segunda etapa de la vida: personas experimentadas, con criterio, con proyectos nuevos y con toda la energía para ejecutarlos.
Dos productos que vale la pena conocer:
Cuenta Plateada — con una rentabilidad del 9%
CDT — sin necesidad de esperar al vencimiento del plazo para acceder a los rendimientos.
Conozcan más en https://www.bancopopular.com.co/




Excelente columna Andrés. Muy acertado el nuevo lema para esta Colombia.
#firstlike #firstcomment