Spirit animals
¿Cuál es el suyo?
Creo que fue en Coco (gran película) la primera vez que supimos de los spirit animals. Espíritus de animales que lo guían a uno en la otra vida.
He cogido la costumbre de usar esta expresión para referirme no a perros de la ultratumba sino a seres humanos que, en cierta medida, guían nuestras acciones no en la otra sino en esta vida. Estoy hablando de los role models. Referentes quizás es la traducción más precisa. No son precisamente ídolos porque uno puede idolatrar a Dayro Moreno sin que eso implique querer emularlo. Tampoco son mentores porque no siempre tiene uno a la mano a su spirit animal para que lo mentoree. Los spirit animals son figuras aspiracionales que uno quisiera emular. Son el final de la frase “cuando sea grande quiero ser como ___”.
El spirit animal de un amigo economista es otro economista, solo que ese es calvo. Dicen que Julio Cesar se desmoronó frente a la estatua de su spirit animal Alejandro Magno y se puso a llorar porque para la edad que él tenía en ese momento ya Alejandro había conquistado medio mundo y Julio aún no se atrevía a cruzar el Rubicón. Cuando cumplí 30 no lloré frente a una estatua pero sí me dio malgenio porque Ryan Holiday -que era mi spirit animal del momento- a sus 30 ya tenía publicados una cantidad absurda de libros (creo que seis) y yo apenas había publicado uno del que ni siquiera me sentía orgulloso.
Creo que para nuestra generación de individuos “auténticos” puede ser un enorme shock darse cuenta de lo mucho que controlan nuestras vidas otras personas. Que las manos en el timón no siempre son las nuestras sino unas que caen de brazos que se posan sobre nuestros hombros. Incluso los creadores más originales, por ejemplo García Márquez, estaba invadido -al menos en un principio- por el espíritu de Faulkner. Como en Coco, los spirit animals están por doquier solo que no los vemos.
Durante mucho tiempo pensé que el spirit animal de Petro era Chávez. Se estremece uno cuando escucha al sociólogo Tulio Hernández describir el playbook de Chávez. No hay que ser perceptivo para constatar que il nosso presidente lo ha seguido al pie de la letra. Es sabida además la amistad entre Petro y Chávez. Este último se hospedó en casa de Petro por allá en el año 1994, quien sabe si en calidad de spirit animal o -como ha dicho el presidente Uribe- en calidad de pupilo. Pero ahora que en Atemporal hemos estado estudiando a Rojas Pinilla me da la sensación de estar frente al verdadero spirit animal del (ojalá) saliente presidente de Colombia.
Sus peleas con la prensa, su corrupción desvergonzada, su práctica de trastear personas de un pueblo a otro para que asistan a manifestaciones en su favor, incluso su autocelebración ridícula nos recuerda a Rojas Pinilla, que puso su propio retrato, inmenso, al lado de uno diminuto de Bolivar; su acusación inagotable a las élites oligárquicas para camuflar su propia corrupción, su propia negligencia, su maldad; en fin, por todo lado se le cuela Rojas a Petro. Hasta cuando camino por Bogotá y veo las calles llenas de basura me pregunto si no será esta una manifestación de aquella práctica chavista de conseguir gente que echara basuras en las ciudades gobernadas por los opositores políticos del régimen. Pero ese soy yo paranoico. Volvamos a los spirit animals.
Rojas Pinilla no fue el inventor de esta manera de gobernar. Él también tenía su spirit animal. Como le decía Luis Eduardo Nieto Caballero en una carta que le dirigió:
No es necesario que se sigan esmerando tanto en la redacción de los discursos que con su hermosa voz lee usted […] porque ya está llegando a las librerías la colección de los pronunciados por el supremo general Perón en la Argentina.
Hoy la gran pregunta que tenemos es si el devenir de Petro será el de Rojas Pinilla, al que lograron sacar cuando intentaba aruñar el poder, o si por el contrario será el de Chávez, que logró instalarse en Miraflores durante décadas. Muy pronto (así se nos vaya a hacer eterno) sabremos cuál spirit animal tiene más peso sobre el alma corrompida de tan nefasto individuo. Esperemos, por el bien del país, que sea el Jefe Supremo y no el Comandante Eterno.
Misma recomendación de la vez pasada:
Documental El juego de la vida - YA en cines
Este documental es realmente increíble. Obligatorio para todo colombiano. Acá dejo la descripción:
Un documentalista sigue durante 14 años a cinco familias colombianas que luchan por avanzar en un país donde moverse no siempre significa progresar. En este tablero desigual, algunos nacen con comodines, otros con cartas marcadas. El documental explora cómo el punto de partida puede condicionar el destino, pero no determinarlo. Con una mirada íntima, revela las decisiones, frustraciones, resiliencias y pequeñas victorias de quienes apuestan por cambiar su camino, aún cuando las reglas no son iguales para todos. Frente a una estructura que premia a unos y castiga a otros, estas familias se convierten en espejo de un país donde la movilidad social es el verdadero juego. ¿Qué pasa cuando el azar reparte mal, pero la voluntad de jugar permanece intacta? EL JUEGO DE LA VIDA es una historia de lucha, dignidad y esperanza, narrada desde el corazón de Colombia.
Últimamente en Atemporal: Conversé con Miguel Malagón sobre Rojas Pinilla, su imagen de gran presidente, su lado oscuro y el origen del paramilitarismo.
Entrevisté a Paloma Valencia sobre el momento crucial en el que se encuentra Colombia, lo qué está en juego y la batalla entre demócratas y violentos.



